Fours Seasons Hotel Madrid, listo para Madring

Madrid se prepara para uno de esos fines de semana en los que la ciudad parece cambiar de marcha. Del 11 al 13 de septiembre, el automovilismo será protagonista y la capital se llenará de aficionados, visitantes y, por supuesto, conversaciones en las que probablemente alguien termine comparando tiempos por vuelta. En pleno centro, Four Seasons Hotel Madrid se suma al ambiente con una programación que traslada parte de la adrenalina del circuito a sus espacios gastronómicos.

En Isa Restaurant & Cocktail Bar, el Race Weekend convierte la visita en algo más que una comida o una copa. Durante estos días, el restaurante contará con un simulador de conducción para que los más competitivos puedan ponerse al volante y comprobar si tienen madera de piloto o, al menos, buenos reflejos. Además, Isa ampliará su horario desde el mediodía y ofrecerá sus nuevas cartas de gastronomía y coctelería, esta última nacida de su Laboratorio Botánico, donde raíces, hojas, tés y fermentos se mezclan con inspiración asiática. Para grupos pequeños, la Red Room propone una experiencia privada con simulador, gyozas para compartir y cerveza.

La carrera también llega a la mesa en El Patio, que presenta Spritz Sprint, una propuesta que convierte el aperitivo en su particular pit stop. La fórmula es sencilla y bastante tentadora: elegir un spritz y acompañarlo con algo para compartir. Entre las opciones aparecen el Pole Position Spritz, con Mestres 1312, Aperol y soda de pomelo; La Monumental Spritz, con licor de flor de saúco y agua tónica; y Valdebebas Sequence, con Sfumato Amaro y soda de limón. Para comer, el menú de paradas rápidas incluye patacón con oreja a la plancha, croqueta de morcilla y ensaladilla con anchoas. Porque incluso en un fin de semana de carreras, repostar también puede ser una experiencia gourmet.

Con estas propuestas, Four Seasons Hotel Madrid demuestra que no hace falta estar a pie de pista para sentir el pulso del automovilismo. Entre una vuelta en el simulador, una copa bien fría y un buen bocado, el hotel convierte el Race Weekend en una experiencia urbana donde velocidad, gastronomía y coctelería comparten protagonismo. Una manera bastante elegante de vivir la competición: sin casco, sin mono de piloto y, sobre todo, sin necesidad de hacer cola en el pit lane.

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