Hubo un tiempo en que la figura paterna parecía definida por reglas inamovibles. Hoy, afortunadamente, las cosas son distintas. El padre moderno puede dirigir una reunión por la mañana, asistir a un partido escolar por la tarde y preparar la cena familiar por la noche sin perder un ápice de personalidad en el camino. Precisamente esa capacidad de moverse entre distintos mundos inspira The Modern Father, la propuesta con la que Hackett London celebra una nueva forma de entender la masculinidad y el estilo.

La firma británica reunió en su flagship store de Ciudad de México a cuatro hombres con trayectorias muy diferentes, pero unidos por una misma filosofía: la autenticidad. Graham Simpkins, responsable global de tailoring de la marca; los actores Manolo Cardona y Marcus Ornellas; y el atleta olímpico Patrick Loliger protagonizan una conversación que va mucho más allá de la moda. Porque, al final, vestir bien no consiste únicamente en elegir una chaqueta impecable, sino en proyectar quién eres y cómo enfrentas la vida. Y pocas experiencias moldean tanto la identidad como la paternidad.
En el centro de la colección Primavera-Verano 2026 permanece uno de los grandes emblemas de Hackett London: la sastrería. Pero lejos de las rigideces del pasado, el tailoring adopta una actitud más relajada. Los tejidos son ligeros, las siluetas más fluidas y las prendas parecen diseñadas para acompañar el ritmo real de los hombres de hoy. Graham Simpkins lo resume con su trabajo diario: preservar la tradición mientras la adapta a una nueva generación que exige comodidad, versatilidad y carácter en partes iguales.

La herencia también ocupa un lugar protagonista. Manolo Cardona reflexiona sobre cómo el estilo se convierte en una forma de comunicación entre padres e hijos. No se trata solo de prendas, sino de valores, recuerdos y pequeños rituales que pasan de una generación a otra. Patrick Loliger, por su parte, aporta una visión donde disciplina y elegancia comparten terreno. El ex olímpico reconoce que la llegada de los hijos transforma por completo la motivación personal y también las prioridades al vestir: prendas cómodas para jugar, moverse y vivir, pero siempre con una estética cuidada. Marcus Ornellas completa la ecuación recordando que el verdadero estilo nace de sentirse bien con uno mismo, mucho más allá de cualquier tendencia pasajera.
Quizá por eso la propuesta de Hackett London resulta tan actual. Porque entiende que la sofisticación ya no consiste en impresionar, sino en expresar. El hombre moderno ya no busca aparentar perfección; busca coherencia. Y en esa búsqueda, la figura del padre emerge como el mejor ejemplo posible: alguien que lidera con el ejemplo, construye un legado todos los días y descubre que tanto el estilo como la paternidad son artes que se perfeccionan con el tiempo. The Modern Father no es una tendencia. Es una actitud.

En una época en la que la moda masculina busca equilibrar tradición, comodidad y personalidad, la sastrería sigue siendo el máximo exponente de la elegancia. Pero ¿qué distingue a un traje excepcional de uno simplemente correcto? ¿Cómo ha evolucionado este arte centenario para responder a las necesidades del hombre contemporáneo sin renunciar a sus códigos históricos?
Conversamos más en profundidad con Graham Simpkins, Head of Tailoring Global de la marca y nos reveló los secretos de la confección de un gran traje, la vigencia de la sastrería británica y el valor de las prendas hechas para durar toda una vida. Desde la importancia de la construcción interna y el corte perfecto hasta el resurgimiento de las piezas heredables, esta entrevista ofrece una mirada privilegiada al universo del estilo atemporal.
¿Qué define realmente a un traje bien confeccionado?
En mi opinión profesional, un traje bien hecho comienza desde su estructura interna. Lo ideal es que cuente, al menos, con una construcción half canvas y, preferiblemente, con una estructura full canvas, además de ojales terminados a mano. Tanto los acabados interiores como los exteriores deben ser excepcionales; la atención al detalle es fundamental. Desde los puntos de refuerzo alrededor de los bolsillos hasta el acabado de los ojales, cada elemento contribuye a una apariencia más elegante y refinada.
Por supuesto, todo depende también de la forma y el corte del traje. Debe adaptarse a la silueta del cuerpo, ofrecer comodidad y, al mismo tiempo, realzar la figura de quien lo lleva. Un buen traje no solo debe verse impecable, sino sentirse natural y favorecer la postura y proporciones de la persona.

¿Cómo ha evolucionado la sastrería para adaptarse al hombre moderno sin perder la tradición?
La sastrería ha evolucionado de forma extraordinaria. Hoy contamos con materiales sostenibles y tejidos técnicos que antes no existían, y el concepto de sastrería se ha ampliado considerablemente. Antes se limitaba prácticamente a una chaqueta y un pantalón; ahora incluye una gran variedad de prendas adaptadas al estilo de vida contemporáneo. La forma de vestir y las necesidades del hombre actual son muy diferentes a las del pasado.
Como marca, hemos abrazado plenamente esta evolución. Ofrecemos características de sastrería mucho más diversas que antes: desde chaquetas safari con cinturilla Gurkha hasta prendas completamente desestructuradas, por mencionar algunos ejemplos. Hemos conservado la esencia y la estética tradicional, pero las hemos modernizado para hacerlas más suaves, cómodas y funcionales para el mundo actual.

¿Qué distingue a Hackett London dentro de la sastrería británica y cómo se traduce eso en piezas destinadas a heredarse?
En Hackett siempre procuramos mantener el estilo tradicional de la sastrería inglesa en nuestras prendas, aunque adaptándolo a las nuevas demandas y tendencias. Hemos evolucionado, como muchas otras marcas, pero nuestra sastrería sigue siendo profundamente clásica. Ofrecemos tanto un servicio completamente a medida (made-to-measure) como un auténtico servicio bespoke, y ambos se basan en una elegancia atemporal.
En nuestro establecimiento de Savile Row, las prendas confeccionadas por nuestros artesanos son auténticas obras de arte. Son piezas diseñadas para durar décadas y, en muchos casos, pasar de una generación a otra. Con la elección adecuada de tejido y un buen cuidado, pueden conservarse en excelentes condiciones durante muchísimo tiempo.

