Jorge Guevara, experiencias únicas

Javier Fernández de Angulo

Fotografía: Cortesía

Jorge Guevara cuenta con una larga trayectoria en American Express, firma líder en experiencias premium. En esta conversación nos comparte algunas de las más recientes propuestas de la compañía, especialmente aquellas vinculadas con la gastronomía. El objetivo es claro: fortalecer la reputación de la marca, ampliar sus beneficios a través de vivencias únicas y, sobre todo, superar constantemente las expectativas de sus clientes. Con Platinum Night, la firma ofrece veladas irrepetibles. Compartimos con Guevara una cena memorable, ejemplo de una experiencia gastronómica que se ha convertido en uno de los pilares de la propuesta de valor de American Express.

“Dining es un elemento fundamental que enriquece nuestra propuesta. Estamos muy atentos al despertar gastronómico que vive México”, explica. “Actualmente el sector atraviesa un momento extraordinario, con nuevos chefs, la llegada de la Guía Michelin y ciudades que están consolidando una identidad culinaria propia. Monterrey ya es un destino internacional y la Ciudad de México cuenta con una oferta muy sólida”. Sobre el origen de Platinum Night, comenta: “Los estudios nos mostraban que a las personas les gusta compartir la mesa con alguien más. Con base en esas métricas diseñamos una experiencia pensada para disfrutar entre amigos, combinando buena comida, coctelería de autor y música”. Nuestro encuentro en Varde, restaurante-bar ubicado en la colonia Roma y propiedad del chef Alexis Ayala, fue una muestra perfecta de esta filosofía: una combinación equilibrada de gastronomía, mixología y buena compañía.

Recientemente, otra experiencia de gran éxito se llevó a cabo en Dacopa. Guevara explica que “a la gente le gusta descubrir nuevos restaurantes y contar con la orientación adecuada para elegir los mejores platillos. American Express asume ese papel, invitando a sus clientes a lugares sorprendentes y proponiendo menús cuidadosamente seleccionados y curados, así como experiencias de barra y coctelería de autor. Dining es la suma de todos esos elementos: concepto, ambiente, gastronomía, mixología y música reunidos en una noche especial”. Otra de las plataformas impulsadas por American Express es The Box, concebida también para orientar al comensal a través de la visión de chefs y expertos. “The Box es una experiencia más íntima. Se desarrolla alrededor de una gran mesa compartida para unas cincuenta personas, donde el chef ocupa el centro de la escena y cocina en vivo para los asistentes”, explica Guevara.

Recientemente la experiencia se realizó en Monterrey con el chef Enrique Olvera, reconocido internacionalmente y distinguido con estrellas Michelin, en un evento que registró una gran convocatoria. “Además, The Box no se lleva a cabo en restaurantes tradicionales, sino en locaciones especiales. En Monterrey, por ejemplo, se realizó en uno de los antiguos hornos del Parque Fundidora, hoy convertido en espacio cultural y de entretenimiento. La dinámica permite una interacción directa con el chef, quien comparte detalles sobre sus técnicas, ingredientes y trayectoria profesional. Son conceptos completamente diferentes”, añade. A ello se suma una red global de restaurantes cuidadosamente seleccionados. “Nuestra propuesta gastronómica se complementa con beneficios como el cash back anual en restaurantes, tanto en México como en el extranjero. Son detalles que fortalecen nuestra estrategia en experiencias culinarias y que complementan otras iniciativas, como las Salas Centurion”.

Para Guevara, el éxito de una velada reside en la suma de todos los elementos. “La compañía, la conversación, la música, el cóctel, la comida. Las noches especiales se vuelven memorables por lo que aprendiste, compartiste y viviste. Nosotros actuamos como expertos que seleccionan los menús, los espacios y la música para que el cliente únicamente se dedique a disfrutar”. Las tendencias del mercado también han evolucionado. Guevara lo resume de forma clara: “El cliente de lujo ya no busca únicamente un producto; quiere una experiencia completa detrás de él. Tenemos alianzas en distintos destinos para ofrecer experiencias exclusivas de compras, gastronomía o acceso a mesas del chef. En ciudades como París, por ejemplo, contamos con servicios de personal shopper que acompañan al cliente durante toda una jornada. Se trata de experiencias que enriquecen el viaje”.

Precisamente, el viaje sigue siendo uno de los pilares históricos de American Express. “Es una parte fundamental de nuestra propuesta de valor. La experiencia gastronómica comienza desde el aeropuerto, en nuestras Salas Centurion. Actualmente contamos con un menú diseñado y curado por el chef Jonatan Gómez Luna. Él desarrolla las recetas y un equipo especializado las prepara diariamente en las salas. Incluso el pan se hornea ahí mismo. Queremos que el viaje comience con una experiencia de alta cocina. Además, organizamos festivales gastronómicos dentro de nuestros espacios. American Express no es únicamente un medio de pago; es un estilo de vida que busca exceder expectativas”, subraya. Las Salas Centurion continúan siendo uno de los servicios más valorados por los usuarios. A ellas se suma ahora Blue Roast by American Express, un nuevo concepto pensado para quienes disponen de poco tiempo antes de abordar.

“Es una cafetería diseñada para llegar, pedir y continuar el viaje. Está dirigida a quienes tienen poco tiempo o prefieren aprovecharlo realizando compras en el duty free. Ofrece cafés de especialidad, té matcha, bebidas selectas y panadería recién horneada. Incluso existe la posibilidad de llevar alimentos para consumir durante el vuelo. Es una forma de seguir acompañando al viajero cuando no dispone del tiempo necesario para visitar una sala. Actualmente es la tercera ubicación en el mundo, después de Nueva York y Seattle, y se encuentra en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”. American Express fue pionera en este ámbito. La primera sala de espera que no pertenecía a una aerolínea abrió en México durante la década de los noventa. Desde entonces, la compañía ha evolucionado constantemente para diferenciarse y ofrecer mucho más que café y galletas. Ha transformado el tiempo de espera en el aeropuerto en una auténtica experiencia premium.

Los desafíos actuales también son ambiciosos. “Estamos enfocados en superar expectativas y enriquecer continuamente nuestra propuesta de valor. Buscamos adaptarnos a las nuevas generaciones, a los emprendedores y a los distintos perfiles de clientes. La clave está en entender qué estilo de vida acompañamos, cómo evolucionan sus necesidades y detectar las tendencias antes de que sucedan. Después las traducimos en productos y servicios. Hoy estamos incorporando herramientas de inteligencia artificial y seguimos preguntándonos qué más podemos ofrecer para adelantarnos a los deseos de nuestros clientes”.

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