La ciudad que nunca dejó de jugar

A pocas semanas del inicio de la FIFA World Cup 2026, la conversación alrededor del fútbol comienza a sentirse mucho más allá de los estadios. Bajo el título La Ciudad Que Nunca Dejó de Jugar, Airbnb, el Comité Organizador Host City Ciudad de México y el Fondo Mixto de Promoción Turística presentaron una exposición que convierte la memoria mundialista de la capital en una experiencia profundamente emocional y colectiva. Más que una muestra deportiva, el proyecto funciona como un recorrido cultural por la relación íntima que México ha construido con el fútbol a lo largo de generaciones.

La exposición reúne cerca de 600 piezas de memorabilia provenientes de residentes, coleccionistas y archivos históricos vinculados a los Mundiales de 1970, 1971 y 1986. Jerseys, fotografías, boletos, recuerdos personales y objetos cargados de nostalgia construyen una narrativa donde el fútbol aparece como parte esencial de la identidad emocional de la ciudad. Uno de los aspectos más interesantes es el homenaje al Mundial Femenil de 1971 y a las jugadoras mexicanas que alcanzaron la final, recuperando un capítulo históricamente olvidado dentro del imaginario futbolístico nacional.

El escenario elegido también tiene un peso simbólico importante. La muestra se instalará dentro de la histórica sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, el mismo complejo donde Pelé y la selección brasileña se hospedaron durante el Mundial de 1970. Incluso será posible visitar la legendaria Habitación Uno, donde Pelé descansó antes de disputar la final contra Italia. En una ciudad donde el fútbol muchas veces se vive desde la memoria y la conversación cotidiana, este tipo de espacios logran transformar la nostalgia en experiencia tangible.

Como parte de la iniciativa, Airbnb también sumó a Hugo Sánchez para crear una experiencia exclusiva enfocada en aficionados internacionales y locales. El recorrido incluirá acceso privado a la exposición, una visita especial a La Cantera —el lugar donde Hugo comenzó su carrera con Pumas—, tiendas de jerseys vintage, intercambio de estampas y una ruta gastronómica por algunos de los sitios favoritos del exfutbolista en la Ciudad de México. La experiencia culminará con boletos para asistir a un partido de México durante el Mundial 2026.

Más allá de la nostalgia deportiva, esta colaboración confirma cómo el Mundial 2026 también será un fenómeno cultural y urbano. La Ciudad de México no solo se prepara para recibir partidos; se prepara para revivir décadas de memoria colectiva alrededor del fútbol. Y quizá ahí reside el verdadero valor de proyectos como La Ciudad Que Nunca Dejó de Jugar: recordar que los grandes torneos no se construyen únicamente en la cancha, sino también en las historias, objetos y emociones que permanecen mucho después del último silbatazo.

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