La Copa Mundial de la FIFA 2026™ no solo se jugó en los estadios. También encontró un lugar privilegiado en pleno corazón de Manhattan. Mientras miles de aficionados recorrían Nueva York entre partidos, el Rockefeller Center se transformó en uno de los destinos imprescindibles del verano gracias al FIFA Museum presentado por Hyundai, una exposición gratuita que demostró que el fútbol también puede contarse como una historia de cultura, diseño, innovación y emociones compartidas.

Bajo el nombre “Legacies of Champions”, la muestra propuso un recorrido por casi un siglo de historia mundialista. Desde la primera Copa del Mundo disputada en 1930 hasta la edición más grande de todos los tiempos, cada espacio rindió homenaje a los equipos, jugadores y momentos que marcaron generaciones enteras. Camisetas originales, piezas históricas y objetos de colección convivieron con instalaciones audiovisuales que transportaban a los visitantes a algunas de las finales más memorables del torneo. Porque el fútbol no solo se recuerda por los resultados, sino por las emociones que despierta.

Uno de los grandes protagonistas fue, naturalmente, el Trofeo Original de la Copa Mundial de la FIFA™, una de las piezas deportivas más codiciadas del planeta. Junto a él también brilló el histórico Trofeo Jules Rimet, símbolo de las primeras décadas del campeonato y uno de los objetos más emblemáticos en la historia del deporte. Completaban la experiencia un impresionante muro dedicado a todos los campeones del mundo y una instalación cinematográfica que recreaba la intensidad de disputar una final mundialista, haciendo que el visitante pasara de espectador a protagonista por unos minutos.

Pero la exposición no solo miró hacia el pasado. Hyundai aprovechó el espacio para mostrar cómo la tecnología también forma parte del futuro del fútbol. Innovaciones en robótica desarrolladas junto a Boston Dynamics, experiencias interactivas y una zona exterior para aficionados acercaron al público a una visión donde deporte e innovación avanzan de la mano. El resultado fue una propuesta capaz de atraer tanto a los seguidores más apasionados como a familias y viajeros que buscaban una experiencia diferente durante su estancia en Nueva York.

En una ciudad donde la oferta cultural parece infinita, el FIFA Museum logró hacerse un lugar propio durante el torneo. Más que un museo temporal, fue un punto de encuentro para quienes crecieron viendo Mundiales y para quienes vivieron el suyo por primera vez. Entre trofeos legendarios, recuerdos imborrables y tecnología de vanguardia, la exposición recordó que una Copa Mundial de la FIFA™ no termina cuando el árbitro pita el final. Su verdadero legado permanece vivo en la memoria de millones de aficionados alrededor del mundo.
