Moza Saracho es una artista y creadora de origen escenógrafo que ha desarrollado una trayectoria internacional entre ciudades como México, New York City y París. Su trabajo abarca cine, teatro, arte conceptual, instalaciones y escultura, colaborando además en producciones vinculadas a los Coen Brothers.
En el marco del Longines Global Champions Tour, la artista presenta dos instalaciones creadas para Mercedes-Benz, donde dialogan memoria, innovación y diseño. Por un lado “Códices en suspensión”, una instalación de inflables inspirada en lenguajes arqueológicos mesoamericanos que reflexiona sobre la memoria, lo efímero y la transformación constante; y por el otro, “El Portal”, una estructura monumental de metal que traduce la precisión de la ingeniería automotriz en una experiencia artística inmersiva.

Saracho detalla también su proceso creativo, desde trazos inspirados en referencias aztecas y mayas reinterpretadas desde una mirada contemporánea, hasta la elección minuciosa de color, materiales y estructura. Ambas obras buscan romper con lo convencional y generar una experiencia sensorial donde pasado, presente y futuro conviven alrededor del automóvil como símbolo de innovación.
¿Cómo nace la colaboración con Mercedes-Benz en el marco del Longines Global Champions Tour?
Trabajar con Mercedes-Benz fue como construir un puente en el tiempo. Se me invitó a realizar dos instalaciones de arte. Les presenté cuatro propuestas y les encantó. Para el proceso de creación, quise poner en diálogo dos momentos. Primero el Mercedes-Benz 560 SL, como memoria viva y por otro lado, el Mercedes Maybach, que es 100% el futuro. Te hablo de dos contrastes, dos piezas que no se oponen, sino que continúan, porque Mercedes-Benz es el futuro. El futuro nace de su historia. La primera instalación que es se llama ‘Códices en suspensión’, se trata de un sitio arqueológico de inflables que propone una recesión y es una reflexión sobre la memoria y su permanencia en el tiempo.

¿Cómo ha sido el proceso de estas instalaciones? ¿Por qué inflables?
A través de estas formas como ligeras, construidas con aire, la pieza introduce una atención entre lo efímero y lo ancestral. Cada volumen contiene trazos que remiten el lenguaje arqueológico. Es una representación mía como artista. Es un sistema visual que evoca vestigios de conocimiento. El uso del inflable se hizo fundamental para mí. Lo que aparentemente es frágil y temporal, se convierte en un contenedor de historia. Un inflable es muy ligero, las formas se perciben como fragmentos, como restos de un pasado que no desaparece, sino que se reorganiza constantemente. Son estructuras vivas que cambian con la luz, el espacio y la presencia del espectador. Son unas estructuras con mucha fuerza histórica y espiritual. Esta instalación habla de una energía activa que sigue transformándose. ‘Códices en suspensión’ se sitúa en un punto intermedio entre lo arqueológico y lo contemporáneo, entre lo material y lo intangible, proponiendo una lectura donde la memoria no pesa, sino que flota.
¿Cómo es el proceso de elaboración y diseño de las instalaciones?
Yo empecé haciendo trazos. Inspirándome en trazos libres aztecas, mayas, lo adapté a mí, es una recreación mía. Desde el inicio de la creación, participo en el proceso, me gusta estar presente. El color, el Pantone que elegí todo tiene su importancia, todo influye. Es la primera vez que trabajo con inflables, porque si es un rompecabezas al tener que coincidir las líneas. Trae una estructura de metal dentro de los inflables, para que no se salga volando.

¿Por qué elegiste estas figuras?
Quiero que el espectador también rompa con lo común, con lo que está acostumbrado a ver. Yo quería aligerar y lograr un ambiente desenfadado. En la segunda instalación, se llama ‘El Portal’, una estructura monumental de metal. ¿Qué es el portal? Traduce el lenguaje de la ingeniería en un gesto artístico. Está construido a partir de tubos circulares, muy organizados, con precisión geométrica, al estilo de Mercedes-Benz, que te genera un campo visual alrededor del vehículo sin tocarlo. Este campo visual está sumergido en un paisaje, como si estuviera suspendido dentro de un sistema invisible de fuerza. Cada elemento funciona como una partícula. La innovación no nace del caos. Estos autos están meticulosamente construidos. Todo tiene un orden. La luz de día se percibe de forma diferente, como arquitectura, y de noche se transforma en un portal energético, es como si el auto va a una velocidad, es como un ojo, que te transporta… Y el automóvil se convierte en un centro gravitacional.

¿Qué importancia tiene el paisaje en la instalación de ‘El Portal’?
El paisaje, que compaña a este portal, introduce una capa emocional y simbólica. Porque yo quería que se asimilase a los paisajes de Europa junto con la historia de Mercedes-Benz. Se trata de un entorno de inspiración europea, contiene silencio como ligeramente melancólico que evoca los orígenes de Mercedes-Benz, no es una representación literal, sino una atmósfera, cambios abiertos, horizontes difusos y una sensación de historia en movimiento. Este fondo establece un contrapunto con la precisión del portal, la ligereza del paisaje es como si fuese la mañana, como gris, muy sutil y el contraste de la estructura. Es una gran composición de la obra, pasas del pasado al futuro.
