El mar de siete colores es apenas el comienzo. En San Andrés, Nattivo Collection Hotel celebra tres años de operación con una idea que amplía la forma de vivir el Caribe colombiano, descubrir su cultura, saborear su gastronomía y conectar con las historias de quienes habitan la isla. Bajo el concepto de «lujo natural», el hotel apuesta por una hospitalidad que va más allá de una habitación con vistas al mar. Su filosofía, resumida en la frase «Somos pobladores de mar y tierra», convierte el territorio en el verdadero protagonista de la experiencia, con el diseño, el entretenimiento y la naturaleza como compañeros de viaje.

La identidad isleña se descubre desde la propia arquitectura. La fachada está inspirada en el traje típico de la mujer raizal, mientras que los siete niveles del edificio evocan distintas tonalidades del mar de San Andrés. En el interior, los elementos vinculados con la tierra y el agua dialogan con piezas de artesanos colombianos para crear espacios con personalidad propia. El hotel cuenta con 99 habitaciones distribuidas en cinco categorías, incluida una Máster Suite con espacios independientes, además de gimnasio y servicio a la habitación. La próxima incorporación del spa Siel promete sumar una nueva dimensión de bienestar a una estancia que invita a bajar el ritmo y dejar que el Caribe marque la agenda.

La gastronomía también funciona como pasaporte para recorrer distintos sabores sin salir del hotel. Wata, situado en el séptimo piso, es el restaurante insignia y combina desayunos buffet, platos a la carta, coctelería de autor y vistas panorámicas. Bésame Morenita juega con la cocina mexicana y las influencias del Pacífico, mientras Casa Bonita apuesta por una propuesta italiana con espíritu casero. A ellos se suma Muo, concebido para celebrar los productos del mar y los sabores locales con un toque isleño. Con estos espacios abiertos tanto a huéspedes como al público general, Nattivo convierte cada comida en una oportunidad para descubrir nuevas combinaciones y prolongar el placer de la sobremesa.

El verdadero valor de la experiencia, sin embargo, también se mide por su relación con la comunidad. Más del 90 % del personal contratado directamente por el hotel es isleño y raizal, y su operación ha generado más de 100 empleos directos, además de oportunidades indirectas. La colaboración con proveedores, empresarios y prestadores de servicios locales permite organizar actividades como buceo, snorkeling, paseos en embarcación, paddle board, amaneceres en velero y parasailing. Así, el viaje puede pasar de una mañana sobre aguas cristalinas a una inmersión en la gastronomía raizal o en las historias de la isla. La propuesta busca que los visitantes no se queden únicamente en el hotel, sino que recorran San Andrés y participen de su vida cotidiana.

A esta visión se suma una apuesta ambiental que incluye una planta de tratamiento de aguas residuales, sistemas para optimizar el uso de recursos y el aprovechamiento del calor generado por los equipos de aire acondicionado para calentar agua. El hotel también ha participado en jornadas de limpieza de playas, siembra de corales y acciones de apoyo comunitario. La conectividad aérea, por su parte, facilita la llegada de viajeros desde distintas ciudades colombianas, con LATAM Airlines conectando San Andrés con Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla. Tres años después de abrir sus puertas, Nattivo mira al futuro con la intención de fortalecer su gastronomía, sus alianzas locales y su compromiso con el territorio. Porque en este rincón del Caribe, el verdadero lujo no consiste solamente en contemplar el paisaje, sino en descubrir todo lo que sucede detrás de él.

