Santomar, en defensa de la riqueza del mar

México tiene 11,121 kilómetros de litoral; su superficie marítima es más grande que la terrestre, por eso el mar es nuestra vida, nuestro pulmón, nuestra esperanza. Que existan empresas que lo protejan, lo ensalcen y lo cuiden es digno de aplauso. En esa labor se encuentra Santomar, que ya solo su nombre habla de la importancia que da a los océanos y su fauna.

Huachinango, proviene del nahuatl cuachilnácatl “carne roja”

Santomar es una empresa pionera en acuacultura regenerativa en México, un modelo que no solo reproduce especies de alta calidad para el consumo, sino que contribuye activamente a la recuperación de los ecosistemas marinos. Su labor con especies vulnerables, como la totoaba, es un ejemplo de cría, protección y promoción de un consumo responsable. México debe mirar más hacia sus costas: el 80 % de lo que se pesca se exporta. Uno de los principales ejemplos de este compromiso es el programa “Totoabas a la Mar”, mediante el cual Santomar ha liberado más de 310 mil totoabas juveniles en el Golfo de California desde 2015. En 2026 se sumaron 40 mil ejemplares adicionales, como parte del onceavo aniversario del programa.

La empresa trabaja en distintas etapas del desarrollo de las especies, desde que nacen y se desarrollan en los viveros marinos hasta su liberación y distribución. El escenario donde opera es el Mar de Cortés, en La Paz, Baja California Sur.

Ciencia aplicada a la acuacultura regenerativa

La investigación es uno de los pilares del trabajo de Santomar. La empresa desarrolla procesos científicos relacionados con la alimentación y el crecimiento de especies marinas, incluyendo la producción de alimento vivo y microalgas, elementos fundamentales para el desarrollo de las especies durante sus primeras etapas de vida. Todo este trabajo requiere investigación, tecnología y conocimiento especializado. Santomar cuenta con un equipo de 380 colaboradores, de los cuales el 97 % corresponde a talento mexicano especializado en áreas como biología, ingeniería acuícola, calidad y operaciones. Además, el 31 % de su equipo está conformado por mujeres.

Tradición y producción responsable de ostiones

La compañía es pionera en acuacultura regenerativa en México.

Otro de los proyectos de la compañía es Ostiones Santomar, que nace del legado de la familia Danigo, ostricultores de Bretaña, Francia, cuya tradición llegó a Baja California Sur para convertirse en uno de los proyectos de cultivo responsable más emblemáticos de México.

En este caso, el modelo de producción responde a las características propias del ostión, que se alimenta naturalmente mediante el filtrado del agua. Las condiciones de cada zona de cultivo imprimen características únicas al producto: las aguas frías, puras y ricas en minerales dan como resultado una textura firme y un sabor delicado. Este fenómeno, conocido como merroir, explica cómo la temperatura, composición mineral y entorno marino influyen en el perfil final de cada ostión, haciendo de cada origen un producto único.

Santomar es la primera y única compañía que ha logrado cultivar Huachinango.

La sustentabilidad también está presente en la operación de sus instalaciones. Uno se preguntaría, ¿qué tiene que ver el sol con los ostiones? Aquí la respuesta: como parte de su compromiso ambiental, todas las instalaciones de Ostiones Santomar operan con energía solar, priorizando fuentes limpias y renovables alineadas con sus valores de sustentabilidad. Santomar es, además, el único productor con certificación del Aquaculture Stewardship Council (ASC) para moluscos en Latinoamérica, un estándar internacional que reconoce buenas prácticas ambientales, sociales y de trazabilidad.

El reto del huachinango

Uno de los logros científicos más relevantes de Santomar es el desarrollo del huachinango (Lutjanus peru), al ser la primera y única compañía en el mundo que ha logrado cultivar esta especie. Este resultado es fruto de siete años de investigación, ciencia y acuacultura regenerativa.

La crianza del huachinango se lleva a cabo en el Mar de Cortés, lejos de la costa, en un entorno natural y controlado que busca garantizar su bienestar, desarrollo y respeto por el ecosistema. El proceso permite conservar las características del huachinango tradicional y desarrollar un producto de alta calidad, reconocido por su sabor suave y ligeramente dulce.

Una visión para el futuro del mar

“Entendemos la acuacultura regenerativa como una oportunidad para transformar la manera en que producimos alimentos y nos relacionamos con el mar. Nuestro propósito es desarrollar un modelo que combine calidad, ciencia e innovación con una visión responsable de los ecosistemas”, señala Pablo Konietzko, Director Ejecutivo de Santomar.

Esa visión atraviesa los distintos proyectos de la compañía: desde la recuperación de la totoaba y la investigación para el cultivo del huachinango, hasta la producción responsable de ostiones. En todos ellos, Santomar busca demostrar que la acuacultura regenerativa puede convertirse en una herramienta para producir alimentos de calidad mientras se protege la riqueza natural del mar.

mx.santomar.com

Autor


TE RECOMENDAMOS