Shhh, el listening room de moda en México

Hay álbumes que se escuchan y otros que se descubren. Para estos últimos, 99 Records acaba de abrir Shhh, una nueva extensión de su universo en Álvaro Obregón #273 que pone una idea sencilla en el centro: escuchar con atención. Desde el 16 de julio, este espacio reúne un listening room, un jazz kissa y un hi-fi bar, tres experiencias que convierten la música en protagonista mientras el café, el vinilo, el whisky japonés y la coctelería completan el ritual.

Diseñado por Estudio H. Fernández bajo una obsesiva atención a la acústica, Shhh propone recorrer la música sin prisa. En el listening room, entre seis y nueve álbumes son reproducidos completos en formatos físicos durante sesiones acompañadas por un programa impreso y textos editoriales que contextualizan cada selección. Para quienes todavía creen que un disco debe escucharse de principio a fin, el espacio ofrece sistemas de alta fidelidad capaces de revelar detalles que probablemente habían quedado escondidos en alguna escucha apresurada.

La experiencia comienza incluso antes de que llegue la noche. El jazz kissa, inspirado en los cafés japoneses dedicados a la escucha, abre sus puertas desde las 10:00 horas con discos de jazz, café filtrado, té y whisky japonés. Después, cuando Roma empieza a cambiar de ritmo, el hi-fi bar toma el relevo con clásicos y creaciones originales del mixólogo Ismael “Pollo” Martínez. La idea no es elegir entre escuchar música o salir por un trago: aquí ambas cosas forman parte del mismo plan, uno que puede empezar con Miles Davis y terminar, perfectamente, con un buen cóctel.

Y si algo deja claro Shhh es que el sonido también puede ser arquitectura. Su listening room incorpora un sistema que combina amplificación Gryphon, una tornamesa Thorens TD 124 customizada y bocinas Avantgarde Acoustic, mientras que el jazz kissa y el hi-fi bar cuentan con componentes Tannoy, Audio Research y Linn. Todo esto convive con el catálogo de 99 Records, que junto con su sede de Condesa supera los 22 mil títulos, además de una librería especializada en música, arte, literatura y cultura pop.

En una ciudad donde todo parece suceder demasiado rápido, Shhh propone algo casi radical: sentarse y prestar atención. Café por la mañana, jazz, una búsqueda entre vinilos, quizá un whisky japonés y, al caer la tarde, una copa frente a un sistema hi-end. Más que un bar o una tienda, es un punto de encuentro para quienes entienden que escuchar también puede ser una forma de viajar. Y que, en tiempos de playlists infinitas y canciones de 30 segundos, poner un disco y dejarlo sonar completo puede ser el verdadero lujo.

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