Marbella Club: El Jardín Secreto de Lucho Martínez

Hay colaboraciones que nacen de una estrategia y otras que parecen inevitables. La que hoy reúne a Marbella Club con el chef mexicano Lucho Martínez pertenece al segundo grupo. Este verano, uno de los jardines más íntimos del legendario resort andaluz se convierte en un rincón de Veracruz gracias a una propuesta culinaria que celebra el mar, la tierra y el placer de compartir la mesa. Reconocido con una Estrella Michelin por Em, Martínez traslada el espíritu relajado y generoso de Ultramarinos Demar hasta la Costa del Sol en una experiencia disponible hasta el 15 de agosto de 2026.

La conexión entre ambas partes resulta tan natural como deliciosa. Marbella Club ha hecho del producto local y la hospitalidad elegante dos de sus grandes señas de identidad, mientras que la cocina de Lucho Martínez gira en torno al respeto absoluto por los ingredientes y las temporadas. El punto de encuentro fue Finca Ana María, el huerto del resort inaugurado durante su 70 aniversario, donde el chef mexicano y el equipo culinario del hotel recorrieron juntos los cultivos para seleccionar frutas, verduras, hierbas aromáticas e ingredientes que darían vida a un menú pensado para dialogar entre dos territorios bañados por el mar.

El resultado es un menú degustación de cuatro o seis tiempos que cambia diariamente y convierte cada visita en una experiencia distinta. La propuesta mantiene intacta la esencia de la cocina de Lucho Martínez, pero encuentra nuevos matices gracias al paisaje mediterráneo. Platos como el tiradito de atún de almadraba, la sopa fría de puerros con almejas blancas, el tamal de elote con caviar o una tarta de queso elaborada con vainilla de Chichicaxtle, Veracruz, reflejan una cocina donde la técnica nunca eclipsa al ingrediente, sino que lo acompaña con precisión y sensibilidad.

Más allá del menú, la colaboración celebra una filosofía compartida. Tanto Ultramarinos Demar como Marbella Club entienden que la mejor gastronomía no se limita al plato, sino que sucede alrededor de la mesa. Conversaciones que se alargan, ingredientes de temporada, vinos que invitan a brindar y una hospitalidad que hace sentir a cualquiera como en casa forman parte de una experiencia que conecta dos culturas gastronómicas separadas por un océano, pero unidas por la misma pasión por el producto.

“Siempre me ha emocionado cocinar cerca del mar. Poder traer mi cocina a Marbella Club y conectar el Mediterráneo con Veracruz es mucho más que un encuentro entre dos lugares: es celebrar dos culturas que comparten algo esencial, quizá lo más importante de la vida, el arte de reunir a la gente alrededor de una mesa”, resume Lucho Martínez. Y difícilmente podría haber una mejor definición para esta colaboración: un viaje culinario donde México y Andalucía hablan el mismo idioma, el de la buena mesa, el lujo sin artificios y el placer de compartir.

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