Carapelli llevó el aceite de oliva a la barra

Durante años, el aceite de oliva extra virgen fue el protagonista silencioso de ensaladas, pastas y recetas mediterráneas. Sin embargo, la coctelería contemporánea lleva tiempo rompiendo sus propias reglas y Carapelli decidió comprobar hasta dónde podía llegar esa revolución líquida. El resultado fue una competencia celebrada en Librería Castelar, en la Ciudad de México, donde seis bartenders demostraron que una botella de aceite también puede tener un lugar privilegiado detrás de la barra.

Bajo la filosofía Crea tu propia Ricetta di Vita, la firma italiana —con más de 130 años de historia— reunió talento, técnica y mucha imaginación para explorar un ingrediente que rara vez protagoniza un cóctel. Lejos de utilizar el aceite como un simple elemento decorativo, los participantes recurrieron a procesos como fat washing, infusiones aromáticas y clarificaciones para integrarlo en recetas con personalidad propia, aportando textura, profundidad y nuevas capas de sabor.

El jurado, integrado por Bobby Domínguez, Susana Toribio y el chef Edgar Núñez, tuvo una tarea complicada. Entre las propuestas destacaron tres interpretaciones muy distintas del concepto. Golden Dry, de Anahí Sánchez, apostó por un mezcal Tobalá infusionado con menta y aceite de oliva para conseguir un perfil herbal y elegante; Encuentro, de Ximena Quiroz, reinterpretó el aperitivo europeo con Tío Pepe, vermut e infusiones especiadas; mientras que Fuego Rosa, de Tamara Delgadillo, encontró el equilibrio entre notas cítricas, florales y frutales utilizando vodka, St-Germain y un destilado trabajado con arándanos y aceite de oliva.

Más allá del concurso, el verdadero protagonista fue el cambio de perspectiva. El aceite de oliva dejó de entenderse únicamente como un ingrediente gastronómico para convertirse en un recurso creativo capaz de modificar la estructura y la experiencia de un cóctel. La iniciativa también confirmó una tendencia que gana terreno en las mejores barras del mundo: la mixología ya no se limita a combinar destilados, sino que toma prestadas técnicas de la alta cocina para construir bebidas cada vez más sofisticadas y sorprendentes.

Con este proyecto, Carapelli no solo celebró su herencia italiana, sino que abrió una conversación interesante sobre el futuro de la coctelería. Porque si hace unos años parecía impensable encontrar aceite de oliva en una copa de autor, hoy queda claro que las mejores recetas nacen precisamente cuando alguien decide romper las reglas. Y, al parecer, esa también es una excelente Ricetta di Vita.

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