La F1 no solo se vive a más de 300 km/h. También se disfruta en los detalles que rodean a cada Gran Premio, desde los relojes que acompañan a los pilotos hasta las botellas que celebran la historia de una escudería. En ese territorio se encuentran algunas de las grandes destilerías internacionales, que han encontrado en el campeonato una pista perfecta para unir tradición, diseño y pasión por el motor. El resultado son ediciones especiales que convierten una botella en algo más que una etiqueta bonita, un recuerdo de una temporada, una alianza o un momento histórico.
Jack Daniel’s y McLaren

Jack Daniel’s y McLaren llevan esta fórmula a otro nivel con su edición limitada de Tennessee Whiskey para 2026. La cuarta botella anual de la colaboración conmemora el Gran Premio número 1,000 de McLaren y los 160 años de elaboración de whiskey en la destilería de Lynchburg, Tennessee.

Con una graduación alcohólica del 43 %, el diseño recupera los códigos gráficos creados para celebrar el hito deportivo, mientras que su elaboración conserva la mezcla característica de granos de la casa y el tradicional filtrado a través de carbón de maple. Una pieza que conecta el legado de una destilería con la trayectoria de uno de los nombres históricos de la parrilla.
Jim Beam y Cadillac

Al otro lado del Atlántico, Jim Beam y Cadillac llevan el carácter estadounidense a su colaboración en la Fórmula 1. La alianza une el bourbon con una escudería que representa la entrada de Cadillac en la categoría en 2026, y ha dado lugar a una botella de edición limitada que celebra esa identidad compartida.

El proyecto demuestra que el automovilismo también puede funcionar como un escaparate para el diseño de objetos coleccionables, donde los códigos visuales de una marca de bebidas se encuentran con los de un equipo que busca dejar su propia huella en el campeonato. Una combinación con aroma a bourbon y espíritu de competición.
Glenfiddich y Aston Martin

El universo del whisky prémium también tiene su lugar en esta parrilla. La precisión de la ingeniería británica y la tradición del whisky escocés se encuentran en Glenfiddich 16 Year Old, una edición limitada creada en colaboración con Aston Martin Formula One Team. Disponible en México desde octubre de 2025 en boutiques selectas y puntos de venta especializados, esta expresión de 16 años apuesta por una experiencia sensorial en la que la intuición y la maestría son protagonistas.

Su maduración en barricas de roble americano, barricas nuevas americanas y barricas de bourbon da lugar a un perfil envolvente, con notas de jarabe de maple, jengibre caramelizado y roble tostado, seguidas de una textura sedosa que recuerda a las frutas frescas y la crema chantilly. Una colaboración que celebra la búsqueda de la perfección y el valor de los detalles, tanto en la elaboración de un single malt como en el desarrollo de un monoplaza de Fórmula 1.
Belvedere y Glenmorangie


La Fórmula 1 también se disfruta fuera de la pista, y Belvedere y Glenmorangie han encontrado en el campeonato un escaparate para conectar sus destilados con el universo prémium del automovilismo. Belvedere, como vodka oficial de la F1, lleva su propuesta a espacios de hospitalidad como el Paddock Club, además de impulsar experiencias para los aficionados. Glenmorangie, por su parte, se suma como whisky oficial del campeonato con activaciones y propuestas vinculadas a los fines de semana de carrera. Dos marcas, dos estilos y una misma estrategia, convertir cada Gran Premio en una experiencia que va más allá de la velocidad.

Más allá de la bandera a cuadros, estas colaboraciones cuentan una historia sobre cómo el automovilismo se ha convertido en una plataforma cultural capaz de conectar velocidad, diseño y estilo de vida. Algunas botellas celebran aniversarios y grandes hitos; otras apuestan por el carácter de una escudería o por el prestigio de un destilado añejado durante años. No todas tienen el mismo propósito ni todas son ediciones de colección, pero comparten una idea, llevar el espíritu de la Fórmula 1 a objetos que también cuentan historias fuera del circuito. Porque para algunos aficionados, la pasión por las carreras no termina cuando cae la bandera a cuadros, también puede ocupar un lugar especial en una colección.

