Guadalajara vuelve a colocarse en el centro del mapa gastronómico internacional. Después de recibir en mayo la ceremonia de la Guía Michelin México 2026, la capital jalisciense será ahora escenario de Latin America’s 50 Best Restaurants 2026, cuya ceremonia se celebrará el próximo 1 de diciembre. Será la primera vez que Jalisco reciba estos premios y la cuarta ocasión en que México acoge una edición del prestigioso listado, consolidando al país como uno de los grandes protagonistas culinarios de la región.

La celebración irá mucho más allá de una alfombra roja gastronómica. El programa comenzará el 30 de noviembre con los 50 Best Talks, encuentros que reunirán a chefs y figuras de la industria para conversar sobre el presente y el futuro de la gastronomía latinoamericana. A esto se sumarán los 50 Best Signature Sessions, experiencias abiertas al público en las que chefs de restaurantes incluidos en el ranking visitarán establecimientos locales para crear pop-ups y colaboraciones. En otras palabras: Guadalajara no solo será el lugar donde se anuncie quién está arriba y quién baja, sino también una enorme mesa latinoamericana.

La elección de la ciudad tiene bastante sentido. Guadalajara representa una cocina jalisciense con identidad propia, pero también una escena contemporánea cada vez más sofisticada. En la edición 2025, Alcalde, del chef Francisco Ruano, ocupó el puesto 15 de la lista, convirtiéndose en el restaurante mexicano mejor ubicado después de Quintonil, de Ciudad de México, que alcanzó la séptima posición. También aparecieron Villa Torél, Fauna, Arca, Máximo, Huniik y Rosetta, ocho restaurantes mexicanos que demostraron la diversidad de un país que parece tener todavía muchas historias culinarias por contar.
Y precisamente ahí está uno de los grandes atractivos de esta edición. Además de revelar la nueva lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica, durante los días previos se conocerán las posiciones 51 a 100 y reconocimientos especiales como el Champions of Change Award, el Art of Hospitality Award y el One To Watch Award. La cita servirá, por tanto, para poner bajo los reflectores no solo a los restaurantes consagrados, sino también a proyectos que están cambiando la manera de entender la cocina, la hospitalidad y la relación con el territorio.

Para Guadalajara, el encuentro representa algo más que convertirse durante unos días en capital gastronómica de América Latina. Es una oportunidad para mostrar que la cocina mexicana no termina en los grandes clásicos y que sus identidades regionales son parte esencial de su futuro. Jalisco llega a la cita con tequila, birria, tortas ahogadas y una nueva generación de cocineros dispuesta a reinterpretar el territorio. El 1 de diciembre, mientras los grandes nombres de la gastronomía esperan el veredicto, Guadalajara tendrá su propia respuesta: la mejor manera de celebrar la cocina es sentarse a la mesa.
