Hay amistades que terminan en una cena y otras que terminan construyendo un imperio. La de Robert De Niro y Nobu Matsuhisa pertenece, definitivamente, a la segunda categoría.
Desde que el actor descubrió la cocina del chef japonés en Los Ángeles a principios de los noventa, ambos comenzaron una relación que transformaría la gastronomía internacional. Ahora, más de tres décadas después, su criatura llega a Madrid: Nobu Hotel Madrid abrirá sus puertas el próximo 1 de septiembre en el número 26 de la calle Alcalá, llevando consigo esa particular mezcla de lujo, hospitalidad japonesa y cocina japonesa-peruana que convirtió a Nobu en un fenómeno global.

La ubicación juega a favor: en pleno centro, entre la Puerta del Sol y Cibeles, el nuevo hotel ocupa un edificio completamente transformado que contará con 50 habitaciones y suites, incluida una Nobu Suite de 105 metros cuadrados con terraza privada. El diseño apuesta por la elegancia serena del minimalismo japonés, con maderas, tejidos naturales y grandes ventanales, mientras que una terraza en la séptima planta añade uno de esos ingredientes que Madrid sabe disfrutar especialmente bien: vistas panorámicas y una copa en la mano. A esto se suman gimnasio y zona de bienestar, porque incluso después de una noche de sushi, sake y cócteles conviene conservar cierta dignidad.

El verdadero espectáculo, sin embargo, estará en la mesa. Nobu Madrid ocupará tres niveles y ha sido diseñado por el estudio de Diego Gronda: lounge en planta baja, comedor y cocina abierta en la primera, con una íntima barra de sushi de apenas ocho plazas, y un espacio inferior con bar para quienes entienden que la noche madrileña rara vez termina después del postre. En la carta aparecerán clásicos que ya forman parte del imaginario gastronómico contemporáneo, como el Black Cod Miso, Yellowtail Sashimi con jalapeño y Rock Shrimp Tempura, además de cócteles y una propuesta de temporada.

Pero Madrid no será simplemente otra dirección en el mapa de Nobu. Como suele ocurrir cuando una marca global aterriza en una ciudad con semejante despensa, habrá espacio para jugar con el producto local, incorporando pescados y mariscos de las costas españolas a creaciones exclusivas. Es precisamente ahí donde la filosofía de Nobu encuentra uno de sus mayores atractivos: tomar técnicas y sabores reconocibles y llevarlos a otro territorio sin perder identidad. Todo bajo el concepto japonés de omotenashi, esa hospitalidad que pone el foco en anticiparse a los deseos del huésped sin convertir la experiencia en un desfile de excesos.

Con Madrid, Nobu suma otra dirección española a las ya existentes en Barcelona, Ibiza, Marbella y San Sebastián, consolidando una presencia que combina gastronomía, hotelería y ese discreto glamour internacional que parece seguir a De Niro allá donde va. Las reservas del restaurante ya están abiertas y el hotel comenzará oficialmente su historia madrileña el 1 de septiembre. Así que sí: Robert De Niro ya tiene nueva película en Madrid. Esta vez no hay cámaras, ni guion, ni Oscar en juego; hay bacalao negro con miso, sushi, vistas a Alcalá y una mesa esperando.

