Hay ingredientes que llegan al plato y otros que prácticamente exigen un ritual. El atún pertenece, sin duda, a la segunda categoría, y Rosewood Mandarina acaba de convertirlo en protagonista de Fine-TUNÆ, una nueva serie culinaria que explora el arte de la cocina japonesa moderna desde las costas de la Riviera Nayarit. La propuesta, desarrollada bajo la visión del chef peruano Diego Muñoz y del chef ejecutivo del resort, José Vicente Mascarós, busca afinar cada detalle —de ahí el juego de palabras con “fine-tune”— para crear encuentros donde técnica, tradición y territorio se sientan a la misma mesa.

La primera edición reunió en Toppu, el restaurante japonés del resort, al chef Sebastian Renner, fundador de Mauka y Makai en Punta de Mita, y a Mohamed Fatih, Sushi Sous Chef de Toppu. El resultado fue una velada diseñada como un viaje sensorial: comenzó con un Maguro Kaitai-sho, el tradicional despiece ceremonial de un atún entero, un momento que permite apreciar la precisión y disciplina detrás de una práctica fundamental de la cultura culinaria japonesa. Después llegó un sake tasting para explorar distintos perfiles y estilos de esta bebida, preparando el terreno para el plato fuerte de la noche.

Y ese plato fuerte fue, literalmente, un recorrido por el atún. El Omakase de ocho tiempos puso a prueba distintas técnicas japonesas, combinándolas con ingredientes del Pacífico mexicano y maridajes pensados para acompañar cada preparación. La experiencia no se limitó a comer: música, conversación y el contacto cercano con los chefs transformaron la cena en una especie de backstage gastronómico, donde los comensales podían descubrir las historias, gestos y conocimientos que hay detrás de cada bocado.

Fine-TUNÆ también nace con vocación de largo recorrido. La serie contempla cuatro ediciones al año, con colaboraciones entre chefs de Nayarit y Jalisco, especialistas en cocina japonesa y Nikkei, y talentos provenientes de la red global de Rosewood. En esta primera edición, además, el encuentro puso sobre la mesa una conversación cada vez más relevante: la sostenibilidad. El atún aleta azul del Pacífico mexicano fue seleccionado bajo criterios de trazabilidad, cosecha controlada y conservación marina, recordando que el lujo gastronómico también puede empezar por saber exactamente de dónde viene aquello que estamos disfrutando.

Con la selva de Riviera Nayarit como telón de fondo y el océano prácticamente a la vista, Fine-TUNÆ encuentra en Rosewood Mandarina el escenario perfecto para hacer de la gastronomía una experiencia inmersiva. Más que una nueva cena temática, la serie propone encuentros donde chefs, productores y comensales pueden descubrir el producto desde diferentes perspectivas. Porque cuando un gran ingrediente se encuentra con una técnica impecable y un lugar como Toppu, el resultado no necesita demasiados adornos: basta con dejar que el atún hable.

