Santiago Giménez, el éxito sin atajos

Comprometido con su parte espiritual el jugador tiene un pie entre Milán y México. Creció viendo y jugando para el equipo Cruz Azul. A sus 25 años tiene el futuro por delante.

Has construido una carrera muy sólida a una edad temprana. ¿En qué momento entendiste que además del talento, la disciplina diaria es importante a marcar la diferencia en tu camino?

Hay tres pilares fundamentales. En primer lugar es la fe, que es lo que me ha traído aquí donde estoy. El estar siempre con Dios, el saber que todo va a estar bien, incluso en los momentos difíciles. La vida es una montaña rusa, entonces ir de la mano con Dios, sabes que es seguro y me ha funcionado mucho. En segundo lugar, la disciplina y la constancia, que van de la mano. Uno es el hacer lo que debes de hacer y el otro es hacer cuando no tienes ganas de hacerlo. El tener esa constancia es fundamental para lograr los sueños. Y el tercer pilar es la gente que te rodea. Entonces, tienes que escoger muy bien tú círculo, saber quien está para impulsarte y para detenerte, he conseguido un círculo cercano muy bueno, junto con mi familia. Rexona nunca me abandona en estos momentos, siento que vamos de la mano en esta carrera.

Mirando hacia atrás, ¿cuáles han sido los hábitos clave que te han permitido mantenerte enfocado incluso en momentos de presión o incertidumbre?

Mis habitos son sencillos, siempre trato de sacar mi mayor potencial, tanto espiritual como físico y terrenal. En el sentido espiritual, siempre trato tener mi tiempo con Dios, trato de orar, mañana, noche y a lo largo del día. En el tema terrenal, obviamente me gusta tener mi cuerpo al máximo, trato de priorizar el descasno, fundamental para los deportistas y sobre todo la alimentación es muy importante. También el hacer bien tu trabajo, prepararte y sobre todo recuperarte para que al día siguiente estés al 100 y sacar mi mejor versión.

¿Qué rutinas personales, tanto dentro como fuera de la cancha, sientes que han elevado tu rendimiento?

Lo más importante es hacer lo sencillo, creo que es algo que he aprendido por el tiempo. Muchas veces queremos meter miles de rutinas y ejercicios, cuando somos niños lo que pensamos en divertirnos y jugar. El habito mas importante es volver a ser un niño, sobre todo dentro de una cancha, lo más importante es volver a ser un niño, quitarse presión, sino en meterte en ti mismo, disfrutar, jugar y divertirse, es lo que nos gusta hacer. Después, tienes que competir al máximo nivel y estar lo mejor posible.

Te cuento mi rutina: Me despierto, lo primero que hago es orar, tomar un litro de agua, trato de que me pegue el sol los primeros 30 minutos, de ahí me voy a entrenar, luego llego a casa, recupero. Tengo un trayecto largo de camino a casa, entonces en el auto aprovecho a tomar una siesta de media hora. Cuando estoy en casa trato de estudiar algo, me gusta mucho aprender sobre finanzas, sobre la Biblia, estudiar Administración… De ahí trato de estar con mi esposa y con mis perritos, disfrutando el momento.Y cuando llega la hora de dormir, me pongo los lentes que te quitan la luz azul, para ir relajando el cuerpo, me tomo mi magnesio, oro y me duermo.

Hoy eres un referente para muchos jóvenes. ¿Cómo defines esa mentalidad de largo plazo en una generación que suele buscar resultados inmediatos?

Yo no creo en los atajos, es una mentira. Yo siento que si quieres lograr algo a corto plazo, ponte objetivos chiquitos y trata de llegar a esos objetivos cada día, cada semana. Para la meta larga que tu quieres, para el sueño, toma tiempo. La disciplina, la constancia de cada día te va a llevar a la meta final. Trabajo, certeza. Hay que tener fé, mucha pasión en lo que haces, si no el camino se vuelve muy difícil. No es una carrera, es un maratón.

¿Cómo equilibras la exigencia física con el cuidado personal y el bienestar mental para rendir al máximo?

Sí, sobre todo mental, es un factor muy importante. Yo como lo manejo a través de mi fe y Dios, que cuida mis pensamientos y me siento muy seguro. Obviamente los cuidados personales son importantes, como el desodorante Rexona que cada mañana me lo pongo para oler bien. Las cremas, el skin care, cepillarse los dientes, cuidarse el pelo, meterme el sauna, me pongo un gorrito para cuidarme el cabello.

¿Algún producto de Rexona que uses con frecuencia y no pueda faltar en tu maleta?

El desodorante Rexona nunca te abandona. Siempre lo llevo desde niño, hoy me siento muy orgullosos de ser la cara de Rexona, mi familia compró 100 botellas, es una gran marca.

Como embajador de Rexona, el mensaje gira en torno a la constancia y la preparación. ¿Cómo conectas personalmente con esa filosofía?

Conecto mucho con esa filosofía, Rexona es una marca que nunca te abandona y es algo también de mis principios.Siento que con mi familia, con mi gente, si vamos juntos, vamos a por todo o a nada, siempre soy de meterme al 100, creo que es lo que me ha identificado con Rexona. Es una marca que ha pensado en mi y gracias a la confianza en mí, yo tampoco les voy a abandonar. Creo que es una relación a largo plazo la que estamos creando.

El fútbol no solo es competencia, también es inspiración. ¿Qué papel crees que juega el deporte en motivar a las nuevas generaciones a mantenerse activas y comprometidas?

Rexona es una marca que trata de apoyar a deportistas y personas que hacern ejercicio. En este caso, yo que soy futbolista, después de un entrenamiento acabas agotado, sudado, hay mucha radiación solar… Entonces creo que Rexona con su tecnología y su ciencia trata de ayudar a esos deportistas a estar bien y seguir cuidándose. Rexona entra en este mundo del deporte ahora que viene le mundial, están haciendo una gran campaña para cuidarse personalmente. También están haciendo una app para encontrar sorpresas, eso impulsa no solo a los deportistas, sino a los niños también. Es algo importante.

Si pudieras darle un consejo a un joven que sueña con llegar a donde tú estás, ¿Qué hábito o mentalidad le dirías que empiece a trabajar desde hoy?

Yo les recomendaría que vayan con Dios, lo que yo he vivido y lo que yo puedo enseñar con mi vida es eso, he ido de la mano de Dios en toda mi carrera y he llegado donde he llegado gracias a él. En la vida, tienes momento bueno y malos, pero el que te da la certeza de que estarás bien es Dios, te calma la mente, te da paciencia, te hacer tener fe si trabajo y todo sacrificio tiene su recompensa.

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