Tintos para celebrar a mamá

Durante mucho tiempo, el vino pareció cargarse de códigos innecesarios. Que si los blancos para ciertas ocasiones, los rosados para ciertos gustos o los tintos únicamente para paladares expertos. Pero la conversación alrededor del vino está cambiando. Hoy, cada vez más personas descubren que un tinto también puede ser fresco, ligero y perfecto para una comida relajada de primavera. Y quizá ahí aparece una de las formas más interesantes de celebrar este Día de las Madres: elegir una botella pensando menos en protocolos y mucho más en cómo disfruta mamá el momento alrededor de la mesa.

En ese escenario, Bodegas Cepa 21 —el proyecto encabezado por José Moro en Ribera del Duero— propone una lectura distinta de la Tempranillo. Sus etiquetas exploran perfiles capaces de adaptarse a distintas personalidades, comidas y ritmos de celebración. Desde una tarde de terraza hasta una cena familiar que se alarga entre conversaciones, la idea deja de centrarse en la formalidad del vino y se acerca mucho más a la experiencia emocional que acompaña cada botella.

Dentro de su portafolio, cada vino encuentra una identidad propia. Hito apuesta por un perfil fresco, joven y frutal, ideal para comidas relajadas y reuniones espontáneas. Cepa 21 aparece mucho más equilibrado y elegante, pensado para sobremesas largas y cenas pausadas. Malabrigo explora una estructura más profunda y compleja, mientras que Horcajo representa la expresión más exclusiva de la casa, reservada para momentos particularmente especiales. Más que etiquetas rígidas, funcionan como distintas maneras de acompañar el tiempo compartido.

También existe una nueva manera de entender cómo se disfruta el vino tinto. En México, muchas veces se sirve demasiado caliente, haciendo que los aromas y la estructura se perciban más pesados. Basta enfriar ligeramente la botella antes de llevarla a la mesa para descubrir perfiles mucho más frescos y equilibrados. Quesos, pastas, carnes a la parrilla o incluso ciertos platos de cocina mexicana encuentran así una relación mucho más natural con este tipo de vinos. Porque muchas veces el problema no está en el tinto, sino en cómo se sirve.

“El vino tiene que disfrutarse de forma natural. Lo importante no es seguir reglas, sino encontrar botellas que conecten con el momento”, comparte José Moro, presidente de Bodegas Cepa 21. Y quizá ahí reside parte de la nueva conversación alrededor del vino contemporáneo: menos rigidez, menos miedo a equivocarse y mucho más espacio para disfrutar la experiencia con libertad. Porque a veces basta encontrar la botella correcta para descubrir que el vino tinto también puede sentirse ligero, cercano y perfecto para celebrar.

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