La Margarita es de esos clásicos que no necesitan demasiadas presentaciones. Tequila, limón, licor de naranja, hielo y sal forman una combinación que lleva décadas conquistando barras dentro y fuera de México. Su origen, eso sí, continúa rodeado de distintas historias, con versiones que apuntan a Baja California, Tijuana o Acapulco y una popularización que comenzó alrededor de los años cuarenta. Lo que sí está claro es que hoy tiene tantas interpretaciones como pretextos para pedir otra.
1. La clásica
Empezamos por donde debe ser. La Margarita clásica combina tequila, jugo de limón y licor de naranja, generalmente servida con hielo y un borde de sal. Parece sencilla, pero precisamente ahí está el reto, conseguir el equilibrio perfecto entre acidez, dulzor, alcohol y ese pequeño golpe salino. Es la versión que funciona para una comida larga, una noche de bar o simplemente para comprobar que los clásicos siguen teniendo buenas razones para existir. El propio San Ángel Inn señala que su bar es la cuna de sus famosas Margaritas y mantiene una propuesta enfocada en la tradición y la simplicidad de lo clásico.
2. La Tommy’s Margarita

Si quieres que el tequila tenga más protagonismo, la Tommy’s es el siguiente paso. Creada por Julio Bermejo en San Francisco, sustituye el licor de naranja por néctar de agave, dejando que el destilado y el limón lleven prácticamente toda la conversación. Es más seca, directa y limpia que la receta tradicional, una Margarita para quienes prefieren quitarle adornos al asunto y concentrarse en lo esencial. Ticuchi podría ser una buena opción para probarla.
3. La Margarita de mezcal

Aquí entra el humo. Sustituir el tequila por mezcal transforma completamente la personalidad del cóctel y añade notas terrosas, ahumadas y mucho más profundas. Es una de las reinterpretaciones que mejor demuestra hasta dónde puede llegar la Margarita sin perder su ADN mexicano. En barras contemporáneas de México también aparecen versiones que combinan mezcal con ingredientes locales, especias y frutas, llevando el cóctel hacia terrenos mucho más experimentales. Limantour es una buena parada para llevar el concepto hacia una Margarita con mayor carácter de agave. Su propuesta de coctelería está especialmente vinculada con tequila y mezcal, y el lugar ha sido señalado entre los sitios de CDMX para probar Margaritas.
4. La Margarita spicy

Para quienes piensan que al limón le faltaba un poco de actitud. La Margarita spicy incorpora chile a la fórmula, ya sea mediante infusiones, jarabes, salsas o un escarchado que puede ir mucho más allá de la tradicional sal. El picante juega con la acidez y el dulzor del cóctel y convierte cada trago en una pequeña montaña rusa. En México, donde el chile prácticamente tiene pasaporte diplomático, esta versión parece destinada a quedarse.
5. La Margarita frozen
La Margarita frozen es la prueba definitiva de que también se puede beber el verano. El hielo triturado transforma el cóctel en una mezcla fría, densa y refrescante que se presta especialmente bien para tardes largas, terrazas y vacaciones. Puede prepararse con la receta clásica o incorporar frutas como mango, fresa o maracuyá. Es probablemente la más juguetona del grupo y, también, una de las más peligrosas, porque entre una y otra el vaso suele vaciarse con demasiada facilidad. Despacho Margarita está dedicado prácticamente por completo al universo de las Margaritas y su especialidad son precisamente las versiones frozen. Entre sus opciones aparecen también versiones de mezcal y spicy.
La Margarita también está viviendo un buen momento en las barras mexicanas. En 2026, espacios de Ciudad de México como Despacho Margarita, Ticuchi, Limantour, Tacobar y San Angel Inn han sido incluidos en guías recientes dedicadas al cóctel, mientras nuevas rutas y propuestas siguen explorando diferentes versiones del clásico. La conclusión es sencilla, hay una Margarita para cada estado de ánimo y probablemente también para cada hora del día. Solo queda decidir cuál será la primera.
