Hay lugares que no necesitan reinventarse, sino recordarnos por qué siguen ahí. Amici Ristorante es uno de ellos. Con vista directa al Ángel de la Independencia, este clásico del Sheraton Maria Isabel Mexico City Reforma presenta una nueva carta que apuesta por lo esencial: sabor, técnica y una narrativa que honra la cocina italiana sin artificios.

La propuesta parte de una premisa clara: el lujo hoy está en la honestidad. Ingredientes frescos, productos orgánicos de temporada y una ejecución que respeta la tradición construyen una experiencia donde cada elemento tiene sentido. Desde la pasta fresca elaborada en casa hasta los fondos que sostienen cada salsa, el menú funciona como un recorrido íntimo por Italia, interpretado con precisión y sensibilidad contemporánea.

En esta nueva etapa, los platos no solo destacan por su sabor, sino por la intención detrás de cada receta. Creaciones como los sorrentinos con bisque de langostinos revelan una profundidad técnica que se traduce en ligereza, mientras que el stufato milanese reivindica el valor del tiempo en la cocina: fuego lento, paciencia y una textura que se deshace con naturalidad. Aquí, cada plato cuenta una historia que se construye desde el origen.

El cierre, como en toda gran comida italiana, es un momento decisivo. El migliaccio —un clásico napolitano— aparece como ese gesto final que transforma la experiencia en recuerdo. La combinación de sémola, ricota y helado artesanal no solo equilibra temperaturas y texturas, sino que deja una impresión persistente, casi emocional, que invita a volver.

Bajo la dirección del chef Julio Gómez, Amici reafirma su lugar como uno de los secretos mejor guardados de Reforma. Más que un restaurante, es un espacio donde la cocina se convierte en lenguaje y la experiencia en ritual. Porque, a veces, redescubrir un clásico es la mejor forma de entender el presente.

