Hay restaurantes que encuentran una fórmula de éxito y deciden no moverla. CROASÁN ha elegido el camino contrario. Después de convertirse en uno de los grandes referentes del desayuno en la Ciudad de México, la marca inaugura una nueva etapa al incorporar un menú de comidas que mantiene intacta su esencia: reinterpretar clásicos con una mirada contemporánea, donde la técnica, la calidad de los ingredientes y el placer de compartir la mesa son los verdaderos protagonistas.

La nueva propuesta, disponible exclusivamente en la sucursal de Plateros, en San José Insurgentes, demuestra que la evolución no siempre implica romper con el pasado. Al contrario, CROASÁN parte de recetas familiares para darles una nueva personalidad inspirada en distintas tradiciones gastronómicas —europeas, americanas y mexicanas— bajo la dirección creativa del chef Alberto Gijón, quien imprime equilibrio, carácter y frescura a cada preparación sin perder el espíritu cercano que distingue a la casa.

Entre los nuevos protagonistas del menú aparecen platillos como la Tostada de Salmón Curado, las Aceitunas Empanizadas, la sorprendente Crema de Chicharrón, los Camarones Zarandeados y un contundente Sandwich de Rib Eye. Son recetas que hablan de una cocina honesta, sin artificios innecesarios, donde el detalle está en la ejecución y en la selección de ingredientes capaces de transformar sabores conocidos en experiencias memorables.

La evolución también se percibe en el ambiente. La sucursal de Plateros adopta una personalidad más sofisticada sin renunciar a la calidez que caracteriza a CROASÁN. Manteles sobre las mesas, un servicio más pausado y una atmósfera diseñada para disfrutar largas sobremesas convierten este espacio en una opción ideal tanto para una comida de negocios como para un encuentro entre amigos o una escapada gastronómica de fin de semana.

Con esta nueva carta, CROASÁN confirma que su identidad va mucho más allá del desayuno. La marca amplía su horario, pero mantiene intacta su filosofía: cocinar con honestidad, respetar la materia prima y demostrar que los grandes clásicos siempre pueden sorprender cuando detrás existe creatividad, pasión y una ejecución impecable. Porque hay lugares que simplemente sirven comida, y otros que consiguen que uno quiera quedarse un rato más en la mesa.

