Izaskun Esquinca
A pesar de lo que puedas pensar, este viaje relojero no inicia en Suiza. Comienza en Nueva York, donde un autobús perfectamente equipado nos esperaba para iniciar el recorrido. Almohadas y cobertores bordados con el logotipo de Hamilton fueron nuestros compañeros de viaje durante todo el trayecto. El destino: Lancaster, Pensilvania, la ciudad que vio nacer a esta legendaria marca relojera y que, aunque hoy tiene su sede en Suiza conserva en cada rincón el espíritu que la formó. Porque la historia de Hamilton es inseparable de Lancaster: durante casi un siglo, la marca no solo definió el futuro de la relojería americana, sino que se convirtió en parte esencial de la identidad de esta comunidad, formando generaciones de relojeros y técnicos que consolidaron a la ciudad como un referente de precisión y talento artesanal.

La llegada a Lancaster tuvo como primera parada la boutique Hamilton, alojada en el interior de The Bowman Building, que alguna vez alojo a la escuale de relojeria de la región, donde, entre hot dogs y hamburguesas en formato mini, tuvimos la oportunidad de descubrir de cerca las colecciones actuales de la marca. Entre ellas destacó, sin duda, la gran novedad de la temporada: el Khaki Field Mechanical 36 mm 250th Anniversary Special Edition, una pieza que rinde homenaje al espíritu militar y a la herencia americana que ha acompañado a Hamilton desde sus orígenes.

En ese mismo espacio conversamos con Eliel García, gerente general de la boutique, quien nos guio a través de una experiencia única: desde la bóveda original de la marca hasta el reloj de edición especial Lancaster, una pieza que forma parte de una serie limitada de cuatro relojes dedicados a plazas históricas para Hamilton Suiza, Hong Kong, Japón y la propia Lancaster, cada una representando un capítulo distinto de su legado global. Pero eso no fue todo. En el segundo piso de la boutique nos esperaba otra sorpresa: Francesca Ginocchio, directora de Hamilton, nos compartió la visión que la marca proyectará hacia los próximos años, sustentada en tres pilares.

El primero, “Cinema & Gaming”, agrupa sus colaboraciones con la industria del entretenimiento, terreno en el que Hamilton ya ha participado en poco más de 500 cintas. El segundo, “Adventure & American Heritage”, reúne colecciones como Khaki Field, donde cobra especial relevancia el Khaki Field Mechanical 36 mm 250th Anniversary Special Edition, pieza que la firma reeditó a partir de una referencia de los años setenta, la FAPD 5101, creada originalmente para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Y finalmente, “Vintage Revival”, el pilar bajo el cual la marca hará una revisión de su archivo con piezas que sin duda sorprenderán; tuvimos acceso anticipado a ellas y podemos adelantar que son espectaculares.

Del presente viajamos directo al pasado: a bordo de un carruaje, nos trasladamos hasta lo que fueron las instalaciones originales de Hamilton en el histórico Hamilton Watch Complex. Ahí subimos a una de las torres donde aún se conservan los relojes monumentales que, después de más de un siglo, siguen funcionando gracias al cuidado y mantenimiento de quienes hoy habitan el edificio, actualmente convertido en un exclusivo espacio de departamentos de lujo. Fundada en Lancaster en 1892, fue justo ahí donde se localizó la manufactura original de Hamilton, una fábrica que llegó a emplear a cerca de 600 personas en sus primeros años y que, con el paso de las décadas, se ganó el título de “El Cronometrador Ferroviario de América” por el papel esencial de sus relojes en la operación segura de la red ferroviaria del país.
La siguiente parada fue el Museo Nacional de la Relojería (National Watch and Clock Museum), donde tuvimos un panel especial con Rhett Lucke, vicepresidente del museo, quien ofreció una breve pero fascinante introducción a lo que estábamos a punto de explorar: una colección de más de 10 mil relojes reunidos desde la fundación del museo en 1943, un recorrido que documenta la evolución de la medición del tiempo a través de los siglos y claramente un espacio decicado a la historia de Hamilton que incluía el reloj original Khaki Field FAPD5101.

Para cerrar la jornada, visitamos las comunidades Amish, originarias del siglo XVIII, que hasta nuestros días continúan desplazándose en carruajes tirados por caballos, ajenas al ritmo acelerado del mundo moderno. Fue quizás el contraste perfecto para entender lo que representa Hamilton: una marca nacida de la precisión y la innovación, pero profundamente arraigada en la tradición y en los valores de la comunidad que la vio nacer. Como marca, Hamilton crea relojes con un equilibrio único entre autenticidad e innovación. Sus piezas sincronizaron los primeros ferrocarriles y acompañaron a pioneros de la aviación y a soldados estadounidenses; ha aparecido en más de 500 películas y series, y fue la primera marca de relojes en aparecer en un videojuego, además de haber lanzado el primer reloj eléctrico del mundo en 1957.
Hoy Hamilton combina ese espíritu americano con la precisión suiza que la caracteriza en la actualidad. Así, entre relojes centenarios, carruajes y la calidez de una boutique que celebra su historia, conocimos el espíritu original y americano de Hamilton: una marca que, pese a haber cruzado el océano hace décadas, jamás dejó de latir al ritmo de Lancaster.
