La ciudad, de arquitectura colonial y trazado renacentista, sirvió de escenario para la presentación de los nuevos modelos de Panerai, muy cerca de algunos volcanes activos como el Pacaya, el de Agua y el de Fuego. Rumbo a la cumbre del Pacaya caminamos acompañados por relojes Panerai, entre frondosa vegetación, campos de lava, senderos de piedra, zonas áridas y paisajes asombrosos. La aventura se fusionó con el estilo de vida de la firma de origen italiano y permitió descubrir la gastronomía guatemalteca, donde el producto es protagonista. Huertas extraordinarias, algunos de los mejores cafés y chocolates del mundo, iglesias, palacios y conventos conforman un patrimonio cultural que nos transporta al pasado, mientras las novedades de Panerai nos acercan al futuro de la marca a través de piezas destacadas por sus innovadoras complicaciones.

Entre los relojes presentados durante el encuentro en Guatemala destacaron el Luminor Skeleton, el Submersible Navy SEALs —presentado previamente en Ginebra—, el elegante Radiomir Annual Calendar PAM01364 y el Luminor Calendario Perpetuo, cuyo diseño limpio contrasta con la sofisticación de sus complicaciones. Titanio, cerámica y creatividad se combinan en relojes que honran el legado de la firma mientras miran decididamente hacia el futuro.

La Antigua Guatemala nació a las faldas del Volcán de Agua, que en su momento inundó la población y marcó su destino. Fue la capital del antiguo Reino de Guatemala, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “lugar de muchos árboles”. La exuberante vegetación que rodea esta villa confirma plenamente esa definición. Durante su época de esplendor se desarrolló una notable arquitectura barroca reflejada en palacios, iglesias y conventos. La ciudad dejó de ser la capital en 1776 debido a los devastadores terremotos de Santa Marta, ocurridos en 1773. Numerosos monumentos han sobrevivido hasta nuestros días, razón por la cual fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque diversos terremotos provocaron el traslado de la capital a la actual Ciudad de Guatemala, La Antigua conserva fachadas, monumentos y viviendas que la convierten en una ciudad única, donde en cada esquina aparecen ejemplos sobresalientes de arquitectura colonial. Entre sus edificios más emblemáticos destaca el Arco de Santa Catalina, símbolo de la ciudad, con su característica fachada amarilla. Construido en el siglo XVII, servía como pasadizo para que las monjas de clausura pudieran desplazarse sin ser vistas. También sobresalen el Palacio de los Capitanes Generales; la iglesia de La Merced, cuya exuberante fachada barroca está repleta de ornamentos; y su claustro, donde se encuentra una de las fuentes coloniales más grandes de América Latina, verdaderamente majestuosa tanto de día como de noche.

Otro sitio imprescindible es la iglesia y convento de San Francisco el Grande, que alberga los restos del Santo Hermano Pedro, primer santo de Guatemala. Entre los complejos mejor conservados se encuentra el convento de Las Capuchinas, con sus patios y la célebre Torre del Retiro, donde se ubicaban las celdas de las monjas de clausura. Su recorrido permite comprender la vida cotidiana dentro de estos espacios religiosos. También merece una visita el convento de Santa Clara, con sus evocadores arcos y ruinas.

Por su parte, el hotel Casa Santo Domingo ofrece mucho más que alojamiento: alberga un interesante museo con valiosas piezas de arte colonial. Desde las calles de La Antigua se aprecia la imponente silueta del Volcán de Agua, que alcanza los 3,700 metros de altitud. El Volcán de Fuego, uno de los más activos del mundo, ilumina las noches con sus erupciones, un espectáculo que atrae a numerosos visitantes que acampan en montañas cercanas para contemplarlo. El mejor mirador para observarlo es el volcán Acatenango, desde donde se aprecia la actividad de su vecino en toda su magnitud.

Con Panerai recorrimos el volcán Pacaya, de poco más de 2,500 metros de altura y todavía activo. Sus senderos de ceniza y extensos campos de lava ofrecen un paisaje impresionante que puede explorarse a pie. En algunos puntos, el calor que emana del subsuelo permite incluso cocinar o calentar alimentos. Entre las construcciones históricas más interesantes se encuentra la Casa Popenoe, hoy convertida en centro cultural, que permite conocer cómo era la vida en una residencia colonial. También resulta muy agradable pasear por las calles empedradas de la ciudad, repletas de tiendas de textiles, joyas de jade, cafés y chocolaterías.

Para disfrutar de un excelente café, una de las especialidades nacionales, recomendamos Artista de Café, Café Alegría y 12 Onzas. Para desayunar, Garden Café ofrece un entorno tranquilo rodeado de vegetación. A la hora de la cena destacan restaurantes como Nanik, Quiltro, Mesón Panza Verde y Clio’s. En cuanto al hospedaje, además de la emblemática Casa Santo Domingo, el Hotel Convento es una magnífica opción en pleno centro histórico. También destaca Villa Bokéh, reconocido con dos Llaves Michelin y especialmente atractivo para eventos, bodas y cenas. Otra excelente alternativa es el Hotel Camino Real Antigua. La Antigua es un destino único que también funciona como punto de partida para descubrir otros rincones de Guatemala: lagos, ríos, selvas y costas que convierten al país en una opción tan atractiva como cercana para los viajeros mexicanos.

